“Encantador Acosador”, en el área laboral.

En la búsqueda de un tema interesante para poder realizar mi artículo semanal, me tope con un tema que llamo mucho mi atención; Ya que en anteriores ocasiones había leído al respecto y porque no decirlo, en la cotidianidad de mi profesión, ya me había topado con un par de personas que cubren dicho perfil, y que no me había sido posible describir su personalidad y conducta del todo.

Les dejo una parte del artículo leído para que puedan conocer a que me refiero:

Una mezcla peligrosa y casi letal en las empresas hoy día es la que presenta el individuo “Encantador Acosador”. Solamente al escuchar esta expresión, nuestro cerebro nos lleva inevitablemente a pensar en una incoherencia lingüística. Podríamos pensar que un personaje Encantador no podría ser un Acosador, o que un Acosador no podría llegar a ser un Encantador. Para contextualizar esta expresión intentaré definirla.

Encantador: en el ámbito empresarial, esta persona es aquella cuya personalidad privilegiada le permite ser querida por los demás de una manera casi inmediata; Este tipo de persona “encanta” a los demás con su facilidad de expresión, de entrar en confianza, de iniciar amistad, de mostrar bondad, de parecer la persona que seguramente solucionará los problemas que la empresa tiene.

Acosador: el individuo acosador, en el término real y habitual, es aquella persona que se aprovecha de su poder o altura a nivel jerárquico, que intimida de muchas maneras a sus víctimas.

El Encantador Acosador, que es un personaje cada día más común, por lo general es una persona que parece exitosa en lo laboral, aparentemente exitosa con su familia, pero que ha empezado a utilizar sus grandes habilidades y conocimientos para lograr sus objetivos por encima de quien sea. Gracias a su gran facilidad y su personalidad encantadora hace que sus superiores confíen casi de inmediato y se sientan orgullosos de tenerlo como su colaborador. Asimismo con sus subordinados, quienes inicialmente sienten que tienen al mejor jefe del mundo, el más amable, el más comprensivo, el más atento, el más transparente, el más bondadoso, etc.

Este personaje es consciente de sus cualidades y sabe que puede lograr mucho haciendo uso de ellas. Por esta razón se convierte en victimario casi sin darse cuenta, se encarga de aceptar que todas las personas a su alrededor lo admiren y no quiere, que este escenario casi perfecto se acabe. Por esta preocupación empieza a victimizar a algunos de sus subordinados, quienes a su vez no se dan cuenta de que son víctimas hasta que las consecuencias empiezan a afectar su desempeño y, peor aún, sus vidas.

Consideran que este tipo persona puede confundirse o ser a quien llamamos, un el líder innato, que por su naturaleza suele ser “encantador”, ya que es su principal herramienta para el logro de sus objetivos; Ya que con su “encanto” es como logra mover masas y lograr resultados; O consideran que son dos tipos de personas totalmente diferentes que solo comparten, su “encanto”

¿Ustedes conocen a alguien que cubre con las anteriores características?…

http://www.sht.com.ar/archivo/temas/encantador.htm

Por: Natalia Estrada.

6 pensamientos en ““Encantador Acosador”, en el área laboral.

  1. Yo, conosco a alguien asi. No es un tipo de apariencia radiante, es gordo y chaparro pero cae muy bien. Con secundaria logro ser supervisor de almacen en varias maquiladoras, llego a estar al frente de muchas personas y a su vez, él, utilizaba a esas personas para lograr sus fines. Tenia muchos problemas en el ultimo almacen que administro y yo le di ciertas sugerencias de como controlar esa situacion. Entonces vino el sarpazo, buscando yo una oportunidad de trabajo llegue a esa maquiladora y en cuanto me vio me abordo y me quiso absorber. Me propuso que yo trabajara de noche mientras él estaba en el dia. El problema surgio cuando me hiso la propuesta, yo le iba a cuidar el negocio de noche mientras él lo cuidaba de dia. Pero esta maravillosa oportunidad traia consigo la posicion de obrero con sueldo de obrero y trabajando de noche y todos los meritos serian para mi amigo. Me aparte de su camino y me puse a observar lo que sucedia. Terminaron despidiendolo ya que los faltantes siguieron ocurriendo. Te imaginas? detener la produccion de miles y miles de partes para X producto, todo porque no tienes un perno o un remache? Mi amigo todavia sigue utilizando sus artimañas, pero ya no en las maquiladoras.

  2. LOS TRASTORNOS SICOPATICOS El perfil de estos acosadores es el de un individuo que logra abrirse camino en la organización mediante la manipulación y la seducción. El psicópata organizacional no es fácilmente detectable. Piñuel señala los siguientes rasgos como característicos en su personalidad: Ausencia de empatía: el psicópata organizacional no tiene sentimientos ni emociones, por lo que no posee la capacidad de conectar con la gente, teniendo que fingir continuamente, ya que así le conviene en su propio interés. Ausencia de remordimientos: el acosador que sufre este trastorno es incapaz de sentir remordimientos pena, culpabilidad, aunque a veces lo pudiera parecer, ya que puede fingir si le conviene. Capacidad superficial de encanto: facilidad de palabra, capacidad para embaucar y tergiversar la verdad. Su capacidad de encantamiento es tal que cuando se le acusa nadie puede dar crédito a tal acusación. Un ejemplo que comparte grandes similitudes con este caso sería el del vecino encantador que maltrata a su mujer. Estilo de vida parasitario: al igual que el perverso narcisista, el psicópata organizacional también suele vivir profesionalmente de los demás. Manipulación: al psicópata lo único que le interesa y le mueve es conseguir lo que quiere, y hará todo lo que esté en sus manos para conseguirlo, sin importarle lo más mínimo el «pisotear» a quien sea si le considera un competidor, empleando una de estas dos tácticas: amenazas si ha de deshacerse de los débiles, o el chantaje o compra si de quien se tiene que deshacer es de un fuerte competidor.

  3. En definitiva, trabajar con la sensación de que desconfían de uno es como caminar con un gran peso a la espalda; afecta, sin duda, a la moral del individuo, especialmente si el recelo desplegado por el jefe estuviera relacionado con prejuicios de cierto origen. En realidad, habría que distinguir aquí los controles generales que orquesta la empresa, de la actitud o conducta de cada jefe con sus subordinados, y caben desde luego otras circunstancias a considerar; pero creo que casi todos preferimos que confíen en nosotros, y estamos generalmente deseando demostrar que vale la pena. Algo así dijo Douglas McGregor hace más de 40 años.

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